La evidencia muestra que la medicina convencional a través de la oncología debe ser la primera opción a la que debe acudir un paciente con cáncer, sin embargo, cada vez más centros médicos de vanguardia emplean técnicas de medicina complementaria para mejorar el estado general de los pacientes y contribuir a mitigar el malestar que pueden causar los efectos secundarios de algunos tratamientos.
Técnicas como la acupuntura, el yoga y la aromaterapia tienen miles de testimonios que expresan una mayor sensación de bienestar a quienes los emplean, padezcan o no enfermedades o complicaciones de salud.
Uno de los estudios que abordan este tema es el que realizó el doctor Jiro Imanishi de la Universidad de Kioto, quien hace varios años quiso determinar cuál era la influencia que tenía en el aspecto psicológico e inmunológico la aromaterapia dirigida a pacientes con cáncer de seno. Al comparar los resultados con herramientas estándar para medir ansiedad y depresión (State Trait Anxiety Inventory STAI) se mostró que lo que mostraban las pacientes un mes antes de recibir las sesiones de aromaterapia (con lavanda, naranja y sándalo) y luego de recibir dos sesiones de estos masajes dos veces por semana durante cuatro semanas se redujeron los niveles de ansiedad y de depresión en los tests y una mejoría en el estado de su sistema inmune. Concluyeron que pese a estos resultados, consideraban que serían necesarios más estudios para confirmar el poder ansiolítico de la aromaterapia en pacientes con cáncer.

La aromaterapia ha demostrado utilidad para aliviar los efectos secundarios de ciertos tratamientos para el cáncer.
Los estudios han continuado y el Instituto Nacional de Cáncer de los Estados Unidos publica que en un ensayo con 103 pacientes de cáncer, se compararon los efectos al recibir masajes con y sin aceite esencial de manzanilla romana. Registran que dos semanas después se observó una disminución de la ansiedad y una mejora en el grupo que recibió el masaje con el aceite esencial mientras el grupo que recibió solamente masajes no obtuvo el mismo beneficio. Otro estudio realizado en 58 pacientes con diferentes tipos de cáncer que recibieron seis sesiones de aromaterapia mostró una disminución de la ansiedad y la depresión en comparación con el estado reportado antes de las sesiones.
Sin embargo, la institución especializada señala que en un ensayo para estudiar los efectos de la aromaterapia inhalada sobre la ansiedad durante la radioterapia con 313 participantes asignados a azar, no hubo diferencia en la depresión o ansiedad notificadas en los grupos.
Cada paciente en tratamiento por cáncer, previa autorización de su médico, puede explorar otras técnicas como la meditación, la práctica de yoga o Taichi o el uso de aromaterapia y descubrir si le aporta beneficios durante el proceso de tratamiento oncológico y posterior al mismo.

